Si preguntas en cualquier servicio, casi todo el mundo cree que cada vez demandan más los pacientes al sistema de salud. Un estudio publicado esta semana en Health Policy dice lo contrario para la sanidad pública catalana. Entre 2000 y 2018, con la población creciendo un 22%, las reclamaciones por mala praxis a su seguro colectivo, la póliza de responsabilidad profesional que el CatSalut contrata con los colegios de médicos, bajaron un 9,5%. Por habitante cayeron un 26%, un 34% en cirugía y un 20% en urgencias.
Eso ha hecho que revise la bibliografía sobre este asunto, y lo que sale es bastante coherente. Otro trabajo estudió 10.000 reclamaciones desde 1986 y vio que se estancaban a partir del año 2000, y que solo crecían en la cirugía plástica. Además, cuando se miran las sentencias, la mayoría de los casos no prospera.
De más de mil sentencias de tribunales superiores contra la sanidad pública entre 2008 y 2020, las de urgencias fueron desestimatorias en el 64,6%, con una indemnización mediana de 46.000 euros. Y fuera pasa algo parecido. En Estados Unidos las reclamaciones cayeron más de la mitad en dos décadas.
También está medido el miedo. En una encuesta a 1.449 profesionales de urgencias, el 88,7% decía actuar condicionado por la amenaza de una reclamación y casi el 90% reconocía pedir pruebas que quizá no hacían falta. En Cataluña, cada año reclaman a uno de cada cien médicos, y solo uno de cada cuatrocientos acaba pagando una indemnización. Un cirujano dirá, con razón, que basta una demanda para marcar una carrera, y por eso el miedo no baja al ritmo de las reclamaciones. Es decir, la medicina defensiva crece sobre una amenaza que no crece.
Esa amenaza se desactiva desde la dirección, no desde la consulta. El hospital de la Universidad de Michigan lo entendió con su programa de comunicación y resolución. Tras un evento adverso, la institución habla con el paciente, reconoce el error si lo hubo, lo repara pronto, defiende al médico que actuó bien y no lo deja solo. La medicina defensiva retrocede cuando el médico sabe que su hospital estará delante de él, y no detrás.








